Desde Veracruz, la compañía teatral Regordet Cabaret presentó la puesta en escena The Real Life of Samantha Pérez y Pérez.

Paulina Adila Armendariz
Desde Veracruz, la compañía teatral Regordet Cabaret se presentó en Teatro Bárbaro los días 4 y 5
de junio con la puesta en escena The Real Life of Samantha Pérez y Pérez.
Mientras hace scroll en su iPhone —porque Samantha Pérez, obvio, tiene un iPhone— y atraviesa una crisis existencial, Samantha le pide a Dios morir. Pero no de cualquier manera: tiene que ser una muerte espectacular, digna de una estrella como ella. Morir o convertirse en la protagonista de un reality show son las plegarias que lanza al Creador —¿o es a Keanu Reeves?— antes de quedarse dormida.
¡Bienvenidos a un reality que nadie necesita: la vida de una personita con baja autoestima!
Desde que era niña, Samantha sabía que era especial. Lo comprobó un 6 de enero, cuando recibió un microhornito y, alentada por su familia, decidió que quería ser chef repostera. Al llegar a la vida adulta, descubre que estudiar Gastronomía es el camino que le permitirá alcanzar sus sueños y triunfar en la vida. El éxito parece ser su destino: es seleccionada para asistir a una convención de jóvenes reposteros —en Tulum, obvio—, emprende su propio negocio —sus padres se endeudando para financiar la repostería, obvio— y mantiene un amorío con un popular influencer —de ascendencia asiática, obvio—.
Insatisfecha con sus logros y con su apariencia, Samantha Pérez cae en una vorágine financiera que la conduce a la bancarrota. Para una joven de su tiempo y en su situación, la única salida parece ser
el scroll infinito: comparar su vida con la vida perfecta que otros exhiben en internet.
The Real Life of Samantha Pérez y Pérez es una tragicomedia que satiriza la insatisfacción qué enfrentan muchos jóvenes contemporáneos. Se trata de un hilarante retrato de la realidad, en el que
la hiperrealidad de las redes sociales distorsiona las expectativas sobre el éxito, la felicidad y la propia
existencia.
Dirigida por Cess Enríquez, la obra involucra al público como espectador del reality show, lo que la vuelve dinámica e interactiva. El texto es de Andrea Maliachi, quien también interpreta a la protagonista.
El diseño de escenografía e iluminación corre a cargo de Daniel Teodoro, quien, con
ingenio, consigue que el escenario funcione a partir de un único elemento multifuncional.
La videocreación es de León Felipe Mendoza y el vestuario está a cargo de Angie E

















