Desde la Ciudad de México se presentó en Teatro Bárbaro la obra Bambis dientes de leche.

Todo empezó a los cinco años, en su fiesta temática de cumpleaños de ET el Extraterrestre. Cualquier duda, conflicto, defecto, complejo o incapacidad aparecen cuando uno tiene esa edad, en este caso sus amigos dicen que tiene una incapacidad social, incapacidad que nuestro protagonista ve venir desde entonces cuando su fiesta no le gusta. Anunciada como una sorpresa meses atrás por su madre a la salida de la escuela, no fue el único suceso inesperado del día: se le anuncia que será inscrito en un equipo de fútbol, específicamente en la categoría Bambis dientes de leche del club América -tampoco le gusta el fútbol-.

Es 1986 y al siguiente día se juega el partido México Alemania, mientras el pequeño se divierte con su álbum mundialista toma consciencia de las expectativas que se colocan sobre él, “algún día estarás ahí” dice su padre mientras mira la transmisión.

Esta presentación pone sobre la mesa el conflicto de crecer, de la búsqueda de la propia identidad e independencia a través de la infancia y hasta la pubertad, cuando el joven protagonista le comunica a su padre que él quiere ser actor. El conflicto se extiende hasta la adultez, cuando el sueño de convertirse en actor sigue pareciendo lejano por circunstancias de la vida.

Antón Araiza hace una soberbia interpretación al actuar, bailar tap, deslizarse y hasta trapear. La dramaturgia es suya además, y la dirección es de David Jimenez Sánchez.

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