“TIRO DE GRACIA”: UNA MIRADA AL ABANDONO DEL CAMPO Y LA MEMORIA DE UN TERRITORIO OLVIDADO

La obra de Víctor Manuel Córdova Pereyra llega al Teatro Bárbaro los días 3, 4 y 5 de septiembre de 2026.

Raíz de Mandrágora presenta “Tiro de gracia”, obra de teatro con dramaturgia y dirección de Víctor Manuel Córdova Pereyra, que propone una reflexión sobre el abandono del campo, la memoria y la transformación de los territorios rurales.

A través de una historia que transita entre preguntas, recuerdos y distintas voces, la puesta en escena aborda temas como la tierra que se agota, el trabajo del campo, la migración y la pérdida de identidad de las comunidades, colocando al espectador frente a una realidad que muchas veces permanece fuera de la mirada cotidiana.

“A veces las cosas y las gentes mismas se mueren de tristeza; la gente, los animales… La tierra misma se nos va muriendo poco a poco. Y con ella se muere todo, toditito lo demás…”

La obra reúne en escena a Mágnum García Ortega, Martín Amaro, Víctor Córdova, Yaundé Santana, Elia Dalila, Pedro Codina, Víctor Hernández Castillo e Iván Elier, quienes dan vida a personajes que representan distintas perspectivas de una misma tragedia.

La producción está a cargo de Ricardo Rascón y Víctor Córdova, con asistencia de dirección de René David y Víctor Córdova, diseño de iluminación de Martín Espinoza, música original, grabación y edición de Ricardo Rascón, además del trabajo técnico, de maquillaje y vestuario de un equipo integrado por artistas y colaboradores locales.

“Tiro de gracia” incorpora también las canciones El capiro, de Sergio Velásquez, y Cuando dos almas, de Fructuoso Gándara Reyes, interpretadas por integrantes del propio equipo artístico.

Más que ofrecer respuestas, la puesta en escena busca señalar una herida abierta: un campo que se muere solo, empujado al olvido, y confrontar al espectador con la pérdida de la tierra, de quienes la habitan y de la memoria que permanece en ella.

Una obra sobre lo que ocurre cuando un territorio comienza a desaparecer y, con él, también desaparece una parte de nuestra memoria.

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *